El cultivo tradicional y natural que se lleva a cabo en el Valle del Jerte multiplica las propiedades y los importantes beneficios que aporta a nuestro organismo este exquisito fruto. Gracias a su alto contenido en melatonina, polifenoles, minerales y oligoelementos la cereza y la picota del Valle del Jerte tienen propiedades beneficiosas tanto como depurativo, como saciante o antinflamatorio, entre muchas otras propiedades. Son un complemento nutricional idóneo tanto para la infancia, como para la mujer o la tercera edad, inmejorable para estar sanos. Además, cada vez se extiende más el empleo de la cereza en la cocina, una tendencia innovadora con la que se aprovecha al máximo el rico sabor y especial textura de estos atractivos frutos que abarcan una gama de colores desde los rojos a los púrpuras. Día a día se incrementan el número de sorprendentes y sabrosas recetas que además consiguen que podamos disfrutar de este fruto durante más tiempo, puesto que teniendo cereza de temporada, se pueden elaborar fáciles recetas 100% naturales, como la confitura o el chutney por ejemplo, y extender así su consumo más allá de los meses de temporada.
La picota es la variedad más dulce, la más tardía y es la única que se desprende del árbol sin el rabito o pedúnculo. Hay que tener mucho cuidado de no comprar cerezas a las que les han arrancado el pedúnculo para que creamos que son picotas, porque así se hace una herida a la fruta por la que pueden llegar gérmenes. Un caso más habitual de lo que puede parecer y que nunca sucederá con las Picotas del Jerte debidamente etiquetadas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario